domingo, 29 de marzo de 2009

Mi nombre es Harvey Milk.

¡Y VENGO A RECLUTAROS!



















La historia está llena de pequeños grandes pasos que muchos de nosotros no conocemos. Uno de esos ejemplos es la lucha política de Harvey Milk. Un idealista con grandes sueños que en los años 70 decidió hacerlos realidad. Activista por los derechos gays. El primer político públicamente gay de la historia de los Estados Unidos.

La lucha de este hombre es lo que se propuso llevar a la gran pantalla el director Gus van Sant con ayuda del guionista Dustin Lance Black. El largometraje fue nominado a 8 Oscar, de los cuales se hizo con la de mejor película; y a los Globos de oro; consiguiéndo así premiar a Sean Penn como mejor actor por dar vida a Harvey Milk.

Calle Castro, San Francisco. La ciudad con el mayor número de gays de toda América. Aunque fuesen muchos no eran aceptados como personas. Se les trata de enfermos, herejes e incluso de pervertidos manipuladores. Sufren constantes burlas y palizas por parte de bandas callejeras y de la propia policía. Son encerrados entre rejas por delitos como "Andar por la acera".
Harto de esta situación, en 1973, Harvey Milk decide presentarse a las elecciones como candidato a supervisor de la ciudad.

"Finalmente llegué al punto en el que sabía que tenía que implicarme o callar".

Tras varias campañas inútiles ganó en 1976 convirtiéndose en el primer comisionado público abiertamente gay. A partir de este punto, aún con muchos obstáculos, su éxito político fue en ascenso. Nunca estuvo libre de las constantes amezas, ni de las palabras envenenadas que sus opositores cariñosamente le enviaban. Pero eso a él nunca le importó, tenía un sueño y lo iba a alcanzar.
El supervisor Dan White dimitió alegando que el sueldo con el que contaba no era suficiente para mantener a su familia, horas después rectificó y quiso recuperar su puesto. El alcalde la ciudad, Moscone, tras hablar con el resto de los supervisores, no acepto la vuelta de White.
El 27 de noviembre de 1978 Dan White entró en el ayuntamiento media hora antes de que sus miembros se reunieran para elegir a su sustituto. Fue al despacho del alcalde y tras mantener una acalorada discusión le disparó varias veces acabando con él al instante. Al salir de allí se dirigió a su antiguo despacho, a donde llevó a Harvey Milk diciéndole que tenía que hablar con él. Lo mató con 5 disparos, tres de los cuales fueron directos a su cabeza.

Su muerte fue, además de una desgracia, un hecho simbólico por las palabras que el propio Harvey mencionó una vez y dejó escritas para la eternidad.



"Si una bala atraviesa mi cerebro, dejad que esa bala destruya las puertas de todos los armarios"



Una vida con un sueño. Un sueño hecho realidad. Una realidad convertida en leyenda.

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