viernes, 17 de abril de 2009

La vuelta de un clásico


Lejos queda ya la época en la que Camilo Sesto protagonizó la versión española del ya clásico del cine "Jesuschrist Superstar" (1973), a su vez basada en el músical de Broadway que se estrenó en el año 1971, con la música a cargo de Andrew Lloyd Weber y la letra escrita por Tim Rice.
Si mucha gente, sobre todo de las generaciones actuales, desconoce que Camilo Sesto protagonizó esta obra en 1975, menos personas aún tiene conocimiento de los artistas que formaron parte del elenco de la obra original, artistas de la talla de Ian Gillian (cantante de Deep Purple) en el papel de Jesús de Nazaret, por ejemplo.

Inevitablemente, la obra ha perdido toda la capacidad de provocación que tuvo en un principio, con decenas de fieles manifestándose en la entrada del teatro en Broadway por mostrar una faceta de Jesús muy humana, lo cual consideraban un sacrilegio; y por contar la historia desde el punto de vista de Judas Iscariote, el cual considera a Jesús muy lejos de los valores que el cree que hay que defender, como la ayuda a los pobres.

La peliculá, con Ted Neeley en el papel de Jesús, Carl Anderson en el de Judas e Yvonne Elliman en el papel de María Magdalena; también armó cierto revuelo por mostrar a los personajes en una estética hippy y muy poco ortodoxa.
El musical que actualmente está de gira por Europa toma como base la remodelación del musical realizada en el año 2000 en Estados Unidos, donde los personajes tienen una estética moderna adecuada a nuestros tiempos,que es lo que pretendía la película; ya que la imagen hippy quedaba ya desfasada.
En la obra que se nos presenta, los romanos lucen unos uniformes similares a los Nazis, Herodes una estética de showman de los años 20 con su séquito de can-can, los seguidores de Jesús llevan unos ropajes "informales" y urbanos que bien podría llevar cualquier joven hoy en día...
Lo cierto es que esto ya no sorprende. Al menos, no tanto como antes, y mucho menos escandaliza a nadie salvo a fundamentalistas religiosos. El calificativo que se gana es la de "curioso", "diferente" y tal vez "chocante". Pero esto no es lo importante.

Lo realmente importante es la música, y es que esta ópera rock goza de una colección de canciones atemporales que, acompañadas de unos actores capaces de unos agudos desgarradores, hacen estremecerse en su silla al más pintado. Todo ello es acompañado y enriquecido por una virtuosa orquesta en directo, alternando entre violines y guitarras eléctricas cuando es requerido.
Las canciones, en perfecto castellano, no desmerecen en absoluto a las originales en inglés (aun que tal vez, y sólo a opinión personal, el idioma de Cervantes no parezca encajar del todo bien en la canción que canta Judas cuando se arrepiente de su traición a Jesus ante Caifás), y las voces responden bien ante ellas, aun que no sean tan rasgadas como las de los protagonistas de las películas.

No pretendemos comparar las voces de esta actuación con las de la película (no sería justo, ya que dichas voces fueron grabadas y seguramente tratadas, muy distinto a cantar en directo), y mucho menos con las de Camilo Sesto ni Ian Gillian ( las primera versión en castellano y la original en inglés, respectivamente), ya que el que escribe no los conoció en directo; pero no queda si no alabar el trabajo de los actores de la edición que nos atañe, con una gran labor de Jerónimo Rauch en el papel de Jesús, Lorena Calero en el de María Magdalena, Paco Arrojo en el de Judas y Abel García en el de Caifás; entre otros.


Por ello, os aconsejamos que, si podéis, no os perdáis la oportunidad de disfrutar de esta magnífica ópera rock en directo. Por algo sus canciones han vendido millones a lo largo y ancho del mundo, y más estando la interpretación a la altura.

domingo, 29 de marzo de 2009

Mi nombre es Harvey Milk.

¡Y VENGO A RECLUTAROS!



















La historia está llena de pequeños grandes pasos que muchos de nosotros no conocemos. Uno de esos ejemplos es la lucha política de Harvey Milk. Un idealista con grandes sueños que en los años 70 decidió hacerlos realidad. Activista por los derechos gays. El primer político públicamente gay de la historia de los Estados Unidos.

La lucha de este hombre es lo que se propuso llevar a la gran pantalla el director Gus van Sant con ayuda del guionista Dustin Lance Black. El largometraje fue nominado a 8 Oscar, de los cuales se hizo con la de mejor película; y a los Globos de oro; consiguiéndo así premiar a Sean Penn como mejor actor por dar vida a Harvey Milk.

Calle Castro, San Francisco. La ciudad con el mayor número de gays de toda América. Aunque fuesen muchos no eran aceptados como personas. Se les trata de enfermos, herejes e incluso de pervertidos manipuladores. Sufren constantes burlas y palizas por parte de bandas callejeras y de la propia policía. Son encerrados entre rejas por delitos como "Andar por la acera".
Harto de esta situación, en 1973, Harvey Milk decide presentarse a las elecciones como candidato a supervisor de la ciudad.

"Finalmente llegué al punto en el que sabía que tenía que implicarme o callar".

Tras varias campañas inútiles ganó en 1976 convirtiéndose en el primer comisionado público abiertamente gay. A partir de este punto, aún con muchos obstáculos, su éxito político fue en ascenso. Nunca estuvo libre de las constantes amezas, ni de las palabras envenenadas que sus opositores cariñosamente le enviaban. Pero eso a él nunca le importó, tenía un sueño y lo iba a alcanzar.
El supervisor Dan White dimitió alegando que el sueldo con el que contaba no era suficiente para mantener a su familia, horas después rectificó y quiso recuperar su puesto. El alcalde la ciudad, Moscone, tras hablar con el resto de los supervisores, no acepto la vuelta de White.
El 27 de noviembre de 1978 Dan White entró en el ayuntamiento media hora antes de que sus miembros se reunieran para elegir a su sustituto. Fue al despacho del alcalde y tras mantener una acalorada discusión le disparó varias veces acabando con él al instante. Al salir de allí se dirigió a su antiguo despacho, a donde llevó a Harvey Milk diciéndole que tenía que hablar con él. Lo mató con 5 disparos, tres de los cuales fueron directos a su cabeza.

Su muerte fue, además de una desgracia, un hecho simbólico por las palabras que el propio Harvey mencionó una vez y dejó escritas para la eternidad.



"Si una bala atraviesa mi cerebro, dejad que esa bala destruya las puertas de todos los armarios"



Una vida con un sueño. Un sueño hecho realidad. Una realidad convertida en leyenda.